RE-Comienzo

El reloj marcaba el norte y la habitación se iluminó con un folio en blanco. Las calles sólo sabían gritar que la ciudad dormía y un cigarrillo crujió al calor de la cerilla.

Así comencé un comienzo. Disfrazado, repetido y mil veces renacido. 
La duda regaba la tinta de una pluma que sólo entiende de ceros y unos mientras la mirada invisible del insomnio comenzaba a picar. Y como nicotina que abandona el pulmón, dejando tras de sí un guiño al suicidio, se escapó.

Un lugar donde guardar absurdas colecciones de palabras que no sabrían desfilar ante la multitud.
Un lugar, donde se confunde lo ético con lo furtivo. 
Un lugar, tal que así.

Bienvenido.

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